¿En qué consiste el perdón radical?
Para hablar de perdón he escogido el libro “El Perdón Radical” del escritor Colin Tipping. Él nació en Inglaterra y emigró a Estados Unidos en 1984, donde fundó con su esposa el Instituto de Terapias del Perdón Radical y Coaching en Atlanta, Georgia. Actualmente, imparte cursos de formación de coaching y enseñanza de la terapia del Perdón Radical por todo el mundo.
El perdón radical es un proceso que consta de 5 etapas para sanar relaciones personales, soltar la ira y la culpabilidad, y encontrar la paz en cualquier circunstancia
Colin nos cuenta la historia de su hermana para ayudarnos a comprender en qué consiste el perdón radical y cómo éste salvó su matrimonio y cambió la vida de su hermana. Desde entonces se dio cuenta de que este proceso podía servir como un método de ayuda en sí, bastante diferente dela psicoterapia tradicional y del asesoramiento en relaciones personales.
Antes de contarte la historia de la hermana de Colin me gustaría enumerar las creencias en las que se basa el Perdón Radical. Comenzamos:
- Este método no precisa de fe.
- Tenemos cuerpos que mueren, pero tenemos almas inmortales que existían antes de nuestra reencarnación y siguen existiendo después de la muerte, por lo tanto, la muerte es una ilusión.
- La experiencia humana está destinada a ser emocional, por lo tanto, negar nuestros sentimientos es negar nuestro propósito para estar aquí.
- Somos seres espirituales por lo que contamos con una experiencia espiritual en un cuerpo humano.
- En el plano vibracional, vivimos en dos mundos simultáneamente:
- El mundo de la verdad divina o mundo Espiritual
- El mundo de la humanidad (físico o material)
Este último es un aula espiritual donde las lecciones a aprender son los acontecimientos que ocurren en la vida. El objetivo es despertar a la verdad de quién somos y volver a casa.
Cuando decidimos encarnarnos (eso lo decidimos nosotros) en el mundo de la humanidad, Dios (energía, fuente, divinidad, universo… cuidado que no estoy hablando de religión). Quiero dejar claro que, en El Show de Hopi nunca se habla de religión cuando se habla de Dios. Puedes oír todos nuestros audios en nuestro canal de YouTube y te garantizo que ninguno habla de religión, pero sí de Dios.
Pues eso que cuando decidimos encarnarnos, Dios nos da libre albedrío para vivir el experimento de la manera que nosotros elegimos y también elegimos el camino de vuelta a casa, esto me quedó muy claro oyendo a Emilio Carrillo, no sé si le conoces. Si no sabes de quién te hablo, te recomiendo que lo busques en YouTube. Él habla mucho de este tema.
La vida no es casual. Para el despliegue lleno de sentido de nuestro propio plan divino, la vida provee oportunidades de elegir y decidir en cada momento y somos guiados por nuestro Yo Superior y nuestro ego.
Creamos nuestra realidad mediante la ley de causa y efecto. Los pensamientos son causas que aparecen en nuestro mundo como efectos físicos. La realidad es una puesta en escena de nuestra conciencia. Nuestro mundo refleja nuestras creencias.
En el plano del alma, conseguimos exactamente lo que necesitamos en nuestra vida para nuestro crecimiento espiritual. Cómo juzguemos lo que conseguimos, determina que experimentemos la vida como dolorosa o alegre.
Es mediante las relaciones personales como crecemos y aprendemos. Por la relación sanamos y somos devueltos a la unidad y a la verdad. Precisamos de los demás, que reflejan nuestras percepciones negativas y nuestras proyecciones, y así nos ayudan a recuperar conscientemente, material reprimido para su sanación.
Es por ello que atraemos a personas que sintonizan con nuestros tópicos a fin de sanarlos. Por ejemplo: si el abandono es nuestro escollo, tenderemos a atraer personas que nos abandonen. En este sentido, estas personas nos sirven como instructores. Por ello, no odies a aquella pareja que te abandonó, no tengas rencor hacia tu padre o tu madre, si alguno de ellos te abandonó… este abandono a veces está pactado previamente por vuestras almas.
Un comportamiento cruel y vil por parte de una persona puede ser exactamente lo que necesitemos. Situaciones que parecen ser lo peor que nos pueda ocurrir quizá contengan la clave de la sanación de algo profundo en nosotros que nos impide ser felices y crecer. Por lo tanto, las personas más molestas y menos simpáticas podrían ser nuestros mejores instructores. Lo que consideramos que nos hacen a nosotros, en realidad, lo hacen por nosotros.
La gente que más parece irritarnos es la que, en el plano del alma, más nos ama y apoya.
Abordamos la experiencia de la vida física con una misión: vivir plenamente cierto patrón de energía a fin de vivenciar los sentimientos asociados con él y luego transformar esa energía mediante el amor.
La realidad física es una ilusión creada por nuestros cinco sentidos. La materia consiste en campos de energía relacionados entre sí que vibran sobre frecuencias diferentes.
Esto no es nada nuevo, ya lo lleva diciendo desde hace muchos años Albert Einstein con su famosa frase: “Todo es energía” y yo le añado: cuando dice todo, es todo… el mundo físico tal cual lo conocemos es energía.
Y después de enumerar los supuestos sobre los que se basa el perdón radical, procedo a contarte la historia de Jill, la hermana de Colin, el autor de este libro sobre el perdón radical.
Y él nos cuenta, lo siguiente:
En cuanto apareció mi hermana en el aeropuerto de Atlanta supe que algo iba mal. Nunca ha sabido ocultar sus sentimientos y era evidente que sufría emocionalmente.
Su hermana vivía en Inglaterra y vino a Atlanta a visitar a Colin. Después de los primeros abrazos y besos, a la primera oportunidad de conversación seria, Jill espetó: Colin, las cosas no van bien en casa, Jeff y yo, tal vez nos separemos.
Jeff se comporta de una manera muy extraña. Hemos llegado al punto en que somos incapaces de hablar el uno con el otro. Esto me está matando.
¿Recuerdas a Lorraine, la hija mayor de Jeff?, preguntó Jill y Colin, asintió.
Resulta que su marido se mató en un accidente de tráfico hace un año. Desde entonces ella y Jeff han desarrollado una relación muy extraña. En cuanto ella llama, él se vuelve zalamero, llamándola amor y se pasa horas hablando con ella en voz baja. Parecen dos enamorados en lugar de un padre y una hija. Si él está ocupado y Lorraine llama, lo deja todo para hablar con ella. Cuando viene a casa, él se comporta de la misma manera e incluso peor. Se atrincheran en una conversación seria y en un cuchicheo que excluye a todos los demás y en especial a mí. Siento que Lorraine se ha convertido en el centro de la vida de Jeff, donde difícilmente queda lugar para mí. Me siento relegada e ignorada.
A Colin le resultó muy extraño el comportamiento de Jeff. Él era muy afectuoso con sus hijas y siempre se había mostrado muy atento y cariñoso con Jill. Le fue fácil entender por qué esta situación hacía infeliz a Jill, y cómo la insistencia de Jeff en decir que todo eran imaginaciones suyas no hacía más que empeorar las cosas para ella.
Colin dio muchas vueltas al problema de su hermana y finalmente decidió que se acercaba el momento de probar el enfoque del perdón radical. Para ello era preciso que su hermana se abriera a la posibilidad de que algo ocurría más allá de lo obvio; algo con un propósito divinamente orientado y generado en pos de su bien.
Como su hermana estaba tan entregada a ser la víctima de la situación, Colin le preguntó: ¿Estarías dispuesta a que te dé una interpretación bastante diferente de lo que está pasando?
Jill le miró desconcertada, como preguntándose: ¿qué otra interpretación puede haber?
Colin le contesta: no me cabe duda de que lo que me has contado es la verdad. De todas formas, quiero que sepas que nada de lo que te voy a decir, contradice lo que tú has dicho.
Jill si consideras los últimos tres meses, ¿cuál ha sido tu sentimiento dominante al ver a Jeff comportándose tan amorosamente con su hija Lorraine?
Sobretodo ira, dijo ella, pero siguió pensando y añadió: frustración, tristeza… Me siento tan sola… y no amada…
Colin le pregunta a su hermana: Jill: ¿puedes recordar haber sentido lo mismo cuando eras una niña?
Sin la más leve vacilación dijo: Sí. Y después prosiguió: ¡Papá tampoco me quería! Yo quería que me amase, pero no lo hacía. ¡Pensé que papá no era capaz de amar a nadie! Luego llegó tu hija, Colin. Él la amaba de verdad. Entonces, ¿por qué no podía quererme a mí? ¡Maldito sea!
Golpeó con fuerza la mesa con el puño mientras hablaba y se deshizo en un llanto incontrolable.
Jill se refería a la primogénita hija de Colin, Lorraine. Casualmente o, mejor dicho, CAUSALmente ésta y la hija mayor de Jeff llevan el mismo nombre.
Llorar le sentó muy bien a Jill. Sus lágrimas le sirvieron de poderosa liberación y también de un punto de inflexión.
Colin le dijo: Cuéntame lo que pasó con mi hija Lorraine y papá.
Bueno, dijo Jill recobrando la compostura, siempre me sentí no querida por papá y deseaba desesperadamente su amor. Fueron escasas veces las que me cogió de la mano o me sentó en su regazo.
Cuando crecí mamá me dijo que creía que papá era incapaz de amar a nadie, ni si quiera a ella. En aquella época al menos estaba en paz con esta cuestión. No era mal padre, simplemente no podía amar. Sentí lástima por él.
Recuerdo un día en especial que estábamos en tu casa. Tu hija Lorraine debía tener cuatro o cinco años. Vi cómo tu hija, cogió la mano de papá y le dijo: “Ven abuelo, voy a enseñarte el jardín y todas mis flores.
Él se derritió dejándose llevar de la mano por ella. Estaba encantado. Yo les miraba todo el rato por el cristal. Cuando volvieron la sentó en su regazo y se mostró juguetón y alegre como nunca lo había visto. Me sentí devastada. Por lo visto es capaz de amar después de todo. Si podía amar a Lorraine, ¿por qué no a mí?
Estas últimas palabras salieron como un suspiro de su boca, seguidas de un profundo y largo llanto.
A Colin le resulto fácil detectar, desde el punto de vista del perdón radical, que el comportamiento extraño de Jeff (el marido de su hermana) estaba diseñado a nivel inconsciente para servir de apoyo a Jill en la sanación de su relación no resuelta con su padre.
Si su hermana era capaz de verlo y reconocer la perfección inherente al comportamiento en apariencia, extraño de Jeff, podría curar su dolor y, sin lugar a dudas, el comportamiento de Jeff desaparecería.
Un poco más tarde, durante el dia, Jill preguntó a Colin: ¿no te parece curioso que la hija de Jeff y tu hija se llamen igual? Por cierto, las dos son rubias y primogénitas. ¡Qué extraña coincidencia!
Colin le pregunta a Jill: ¿Qué otra similitud ves entre la situación con papá, mi hija Lorraine y tu situación actual?
Bien, veamos (dijo Jill) ambas chicas tienen el mismo nombre y las dos han conseguido algo que yo soy incapaz de conseguir de los hombres de mi vida.
Amor. Tu hija Lorraine fue capaz de obtener de papá el amor que yo no pude conseguir. Y Lorreine, la hija de Jeff, tiene todo el amor que quiere de su padre pero a costa mía. Ohh Dios mío… ¿qué está pasando?
Mira Jill, permíteme explicarte cómo funciona esto, dijo Colin. Te darás cuenta de la maravillosa forma en que nos apoya el Universo o Dios, como lo quieras llamar, en cada instante, cada día, sin importar cuán mala pueda parecer una situación dada.
Visto desde el punto de vista espiritual, nuestro malestar en cualquier situación es un aviso de que no estamos alineados con la ley espiritual y que se nos está proporcionando la ocasión de sanar algo.
En tu caso lo que está emergiendo es tu pena original con respecto a nuestro padre y el hecho de que nunca te demostró amor.
De pequeña te sentiste abandonada y no amada por papá. Para una niña es devastador. Como no sentiste ese amor, llegaste a la conclusión de que debía haber algún fallo en ti. Empezaste a creer que eras difícil de amar y, en consecuencia, insuficiente. Dicha creencia se ancló profundamente en tu subconsciente y, más tarde, en la esfera de las relaciones personales, empezó a dirigir tu vida.
Dicho de otra manera, como medio para reflejar tu creencia inconsciente de que eres insuficiente, tu vida siempre ha incluido situaciones reales que ilustran tu insuficiencia. La vida siempre colabora confirmando tus creencias. Cuando eras una niña, el dolor por no obtener el amor de papá era más de lo que podías soportar, entonces suprimiste parte de la pena y reprimiste el resto. Cuando suprimes una emoción, sabes que aún está ahí, pero la sofocas. Por otro lado, la emoción reprimida queda tan profundamente sepultada en la mente subconsciente que dejas de ser consciente de ella.
Más tarde, cuando empezaste a darte cuenta de que nuestro padre no era un hombre afectuoso, sino a todas luces incapaz de amar a nadie, de alguna manera, comenzaste a rehabilitarte o a sanarte de los efectos de no sentirte amada por él. Probablemente, te liberaste un poco de la pena suprimida y desechaste en parte la creencia de no ser digna de amor. Al fin y al cabo, sino podía amar a nadie quizá no era culpa tuya que no te amara. Un día, estalló la devastadora revelación que te hizo caer en la desesperación y te devolvió a la casilla de salida.
Cuando lo observaste cómo se mostraba amoroso con mi hija tu creencia original se activó. Te dijiste a ti misma: Mi padre puede amar después de todo, pero no me ama a mí. Obviamente, es culpa mía. Para mi padre no doy la talla y nunca daré la talla para ningún hombre.
¿Cómo pude hacer esto? Le interrumpió Jill. No veo de qué modo me he creado como un ser insuficiente.
¿Cómo fue tu relación con Henry, tu primer marido? Le preguntó Colin. Jill había estado casada durante 15 años con Henry y era el padre de sus cuatro hijos.
No mala en muchos aspectos, pero era tan infiel… contestó Jill Siempre estaba buscando ocasión para mantener relaciones sexuales con otras mujeres.
¡Ahí está! Contestó Colin, Y lo consideraste como el malo de la película, y tú eras la víctima en aquella situación. Sin embargo, la verdad es que lo atrajiste a tu vida porque de alguna manera, sabías que él confirmaría tu creencia de no ser suficiente. Al ser infiel te daba la razón.
¿Estás intentando decirme que me estaba haciendo un favor? Preguntó Jill
Bueno, ¿acaso no apoyó tu creencia? Le replicó Colin
La vida siempre refleja nuestras creencias.
Cada vez que Henry traicionaba a Jill le daba la oportunidad de sanar su pena original de no ser amada por su padre. Demostraba y ponía en escena su creencia de que nunca iba a ser suficiente para ningún hombre.
Sus primeras infidelidades fueron las primeras oportunidades que la vida le dio a Jill para practicar el perdón radical y sanar su pena original, pero se las perdió. Lo siguió convirtiendo a él en culpable y a ella en víctima, así no había sanación posible.
¿Me estás diciendo que debería haberle perdonado por seducir a mi mejor amiga y a todas las que encontró dispuestas? Preguntó Jill
Estoy diciendo, le contestó Colin, que en aquella época te proporcionó una oportunidad de ver cómo una creencia acerca de ti misma, estaba dirigiendo tu vida. ¿Puedes ver por qué Henry merece tu perdón Jill?
Sí, creo que sí, dijo. Estaba reflejando mi creencia, la que creé al sentirme tan poco amada por papá. Me estaba dando la razón de que no soy suficiente, ¿Es esto?
Así es, contestó Colin. Y, ¿sabes qué? No fue culpa suya que no entendieras el verdadero mensaje que había detrás de su comportamiento. Sé que es difícil para ti ver que estaba tratando de hacerte un auténtico regalo. No es la forma en la que nos enseñan a pensar. No nos enseñan a mirar los acontecimientos y pensar: ¡vaya qué interesante lo que he creado en mi vida!
En lugar de eso, nos educan para juzgar, condenar, desempeñar el papel de víctimas y buscar la revancha. La finalidad del perdón radical no es otra que la de vislumbrar la verdad más allá de las circunstancias aparentes de cierta situación y reconocer el amor en ella.
Volvamos con Jeff, continuó Colin. Recordemos que Jeff es el actual marido de Jill, la hermana del escritor.
Volvamos con Jeff y veamos cómo operan estos principios en vuestra actual relación. En los primeros tiempos de vuestra relación, Jeff era muy amoroso contigo. Te mimaba, hacía cosas por ti, dialogaba contigo. A primera vista, la vida con Jeff era muy bonita. Pero recuerda que esto no coincidía con la imagen de ti misma, tu creencia acerca de ti.
Según ésta, no podías tener a un hombre que te demostrase mucho amor. No eres suficiente, ¿recuerdas? (Jill asintió con la cabeza, estaba perpleja).
Tu alma sabe que has de sanar esta creencia, entonces, de alguna manera, se compincha con el alma de Jeff para concienciarte de ello. Por encima, parece que Jeff esté actuando de forma extraña y totalmente ajena a su temperamento. Te desafía amando a otra Lorraine, es decir, siguiendo el mismo guión que representaste con tu padre hace muchos años.
Veamos, ahí estás de nuevo, Jill, frente a dos alternativas. Has de decidirte entre tener razón o sanar y crecer.
Si haces la elección que la gente suele hacer, elegirás ser una víctima y que Jeff sea el culpable, lo cual a su vez te da la razón. Al fin y al cabo, su comportamiento parece bastante cruel e irracional. ¿No te han recomendado casi todas tus amigas que le abandones?
Sí, respondió Jill.
Esa otra elección consiste en aceptar que el comportamiento de Jeff contiene otro mensaje, otro significado o intención y que la situación contiene un regalo para ti.
El noventa por ciento de la sanación se opera en cuanto te abres a la idea de que tu alma ha creado amorosamente esta situación para ti. Al abrirte, dejas de querer controlar y entregas la situación a Dios.
Querido oyente me gustaría que reflexionaras sobre de qué manera todos nos equivocamos al pensar que nuestras interpretaciones representan la verdad.
La primera vez que un niño piensa que no es suficiente, este pensamiento se acopla con un gran dolor. Para reducirlo, el niño lo reprime, pero en realidad esta acción hace aún más difícil liberarse de la idea. Así nos quedamos bloqueados en la idea de que “es culpa mía y algo falla en mí” incluso como adultos.
Esta creencia sigue modelando nuestra vida desde el plano subconsciente. Entonces nuestra alma decide crear algún drama en tu vida para que retomes conciencia de esa creencia y tuvieras de nuevo la oportunidad de elegir tu sanación. Es por ello que atraes a tu vida personas que te confrontarán directamente con tu dolor y te harán revivir la experiencia original a través de ellas.
¿Qué hubiera ocurrido si en lugar de entender lo que había en el fondo de la situación Jill decide separarse de Jeff?
Pues que su alma habría atraído a otra persona para ayudarle a sanar.
¿Te reconoces en esta situación? Sabes ahora porqué tus parejas te traicionan, te mienten, te son infieles…
Ya no eres una víctima. De ahora en adelante, la cuestión es sobre todo cómo te sientes por dentro. Deja de emitir señales de que no eres digno de ser amado. Quizá por primera vez en tu vida serás capaz de dejar entrar el amor.
Todas las personas que han aparecido en tu vida cumplían su misión. Perdónales.
Pero esto no acaba aquí, el perdón radical requiere de mucha labor de integración y repetir el afianzamiento. ¿Cuántos son los años que llevas pensando que tus ex parejas te traicionaron? Muchos, ¿verdad? Pues ahora tienes que dejar que, entre este perdón y este nuevo conocimiento, hasta que impregne tu interior.
En la cuarta parte del libro aparece una serie de herramientas a utilizar para el perdón radical, como son Fíngelo hasta conseguirlo, sentir la pena, ama tu ira, bloquea la historia con su centrifugadora del perdón, además trae una plantilla de trabajo del perdón radical muy interesante, tres cartas para el perdón y unos rituales para el perdón.
Desde aquí quiero dar las gracias a Marta Rocha por proponerme este tema. No es casualidad que me lo propusieras. Yo tenía que perdonar también a mi padre por una falsa creencia que yo me monté en mi mente a la edad de unos 4 o 5 años, no recuerdo bien.
Debido a ello, en mi vida se han ido sucediendo acontecimientos que una y otra vez, me reafirmaban esta creencia… en un afán de mi alma por querer que sanara esta falsa creencia de mi padre.
Este libro me ha hecho reflexionar sobre ello. Me ha ayudado a perdonar más de lo que ya había perdonado, porque el perdón radical va más allá que el perdón tradicional.
Reconozco que este tema me dio pereza, mi ego, me decía que para qué, que yo ya había perdonado suficiente…. Y queridas hormiguitas, ¿sabéis qué? Nunca, nunca, nunca es suficiente.
Desde aquí quiero agradecer a todas esas almas que han colaborado con esta sanación. Aquellos hombres que me encontré en mi camino y que intentaron que sanara esta falsa creencia. A mi madre y a mis hermanos. Gracias por ayudarme, gracias por tanto amor, siempre agradecida de vosotros.
Papá te amo y te honro con este audio y con muchos más que están por llegar.
Gracias de nuevo, Marta Rocha por inspirarme… Dios te bendiga.
Gracias a ti querido oyente por llegar hasta aquí, espero que tú también hayas perdonado. Si es así, me alegro mucho. Esta es la finalidad de este artículo: que perdonemos y amemos más.
Si me lo quieres contar, estoy encantada de leerte en nuestro correo electrónico: elshowdehopi@gmail.com
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Gracias, gracias, gracias…
